Abstract

Al inicio de las obras de ampliación de la red de saneamiento de Santander se planteó la posibilidad del empleo de aguas regeneradas en el entorno de dicha ciudad. La principal novedad con respecto a otras iniciativas similares españolas consiste en el hecho de que la precipitación media anual en Santander es de dos o tres veces superior a la de las zonas en donde se emplean aguas regeneradas en España. A esto hay que añadir el hecho de que se trata de una zona costera, con menor exigencia de tratamiento de vertidos de aguas residuales que las generadas en el interior. Para evaluar la viabilidad del proyecto se siguieron cuatro etapas: determinación de usos, establecimiento de la calidad necesaria de las aguas a regenerar, tratamiento para alcanzar dicha calidad y estimación de costos. Como resultado de estas fases se determinó que el principal uso de las aguas regeneradas sería el industrial. Para el análisis de costos se comparó la regeneración con la construcción de una presa. Como conclusión cabe reseñar el ahorro de 120 L/s de agua potable que podría obtenerse en el caso de usar aguas regeneradas; por otra parte podrían llegar a emplearse 40 L/s de agua regenerada en el riego. A corto plazo el uso de aguas regeneradas permitiría el ahorro de agua potable pero no es una solución para garantizar, a largo plazo, el abastecimiento de agua potable a Santander.

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