Abstract

La playa de Carchuna, en la provincia de Granada, tiene una serie de cúspides de playa de gran escala no periódicamente espaciadas, que se mantienen en la misma posición longitudinal aunque sus dimensiones pueden variar transversalmente. Este artículo estudia la formación de la morfología de la playa, continuando el trabajo de Ortega et al. (2003), y concluyendo que la principal causa de formación del sistema de cúspides son los patrones de propagación del oleaje sobre antiguos valles fluviales sumergidos. Otros mecanismos, como el sistema circulatorio asociado a la rotura, juegan un papel importante en el mantenimiento de la morfología. La instalación en Noviembre de 2002 de una estación de monitorización costera ha permitido obtener datos reales sobre el comportamiento de la playa y validar algunas de las hipótesis teóricas.

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