Abstract

En este estudio se analizan los efectos de las presas de Mequinenza, Riba-roja y Flix sobre la dinámica geomorfológica del tramo bajo del río Ebro y se presentan las crecidas controladas como medidas correctoras. La carga sedimentaria total aguas arriba de la presa de Mequinenza para el periodo entre octubre de 2002 y septiembre de 2004 es de 3,28x106 toneladas, el 99% transportado en suspensión. Aguas abajo de la presa de Flix el río transporta 0,91x106 toneladas (el 60% en suspensión y 40% como carga de fondo), valor que se estima notablemente inferior a la carga transportada a principios del siglo XX. Los datos del período de estudio indican que los embalses del tramo bajo retienen hasta el 90% de la carga de materiales en suspensión (1,4 x 106 t/año), además de la totalidad de carga de fondo. Este fenómeno tiene como consecuencia una incisión sostenida del cauce aguas abajo. Los datos de campo indican que aguas abajo de la presa de Flix se produce una exportación media neta anual de 0,18 x 106 toneladas de sedimentos gruesos del lecho, lo que se traduce en una incisión media de 30 mm/año. Esta situación se prolongará hasta que el río alcance un nuevo equilibrio hidráulico y sedimentario (e.g. aumento del grado de acorazamiento del lecho). El río Ebro presenta ya áreas fuertemente acorazadas, especialmente en las proximidades de la presa de Flix, pero en general el lecho se muestra todavía muy activo, hecho corroborado tanto por las altas tasas de carga de fondo medidas durante crecidas como por la incisión y la movilidad de trazadores observada en secciones de control. La revegetación espontánea de numerosas zonas del cauce hasta hace poco activas sugiere que el proceso de incisión sigue su curso. Aún así, el cauce dista, todavía, de haber llegado a una situación de reequilibrio hidráulico, 40 años después del cierre de las últimas presas. En el tramo bajo del Ebro de trabaja desde 2002 en el diseño y ejecución regular de crecidas de mantenimiento (i.e. crecidas controladas) que permiten mantener la necesaria capacidad de autoregeneración del cauce y las comunidades acuáticas desde un punto de vista ecológico, restaurar parcialmente su morfodinámica y, sobre todo , reducir el exceso de macrófitos. Dichas crecidas movilizan sedimentos del fondo, pero hasta qué extremo contribuyen al proceso de incisión del lecho y a su progresivo acorazamiento es una cuestión abierta que debe seguir analizándose con detalle a partir de mediciones directas de campo, experimentos y modelización.

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