Abstract

La gestión de los recursos hídricos de las cuencas internas de Cataluña se caracteriza por un precario equilibrio entre éstos y las demandas a satisfacer. La capacidad de regulación hiperanual de los embalses es prácticamente inexistente y motiva que entre los episodios de sequía, frecuentes y característicos en el clima mediterráneo, se deban adoptar criterios de gestión que garanticen la gestión de los usos considerados prioritarios y la utilización más eficiente de las reservas. Por otro lado, en situaciones de escasez de recursos se ponen de manifiesto ineficiencias, derivadas de cuestiones infraestructurales y de gestión, que en situaciones de abundancia serían difícilmente perceptibles. La superación de estas ineficiencias se apunta como un camino más para incrementar la disponibilidad de recursos en estas situaciones. Además, el crecimiento demográfico y económico previsto, la necesaria implantación de los regímenes variables de caudales ambientales como medida esencial para la consecución de los objetivos del Plan de Gestión de demarcación así como la incertidumbre de las consecuencias derivadas del cambio climático, conducen a la superación de la capacidad actual de regulación de los embalses y motivan la necesidad de buscar nuevas alternativas para garantizar la suficiencia y sostenibilidad de los recursos hídricos a corto y medio plazo.

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