Abstract

La energía hidroeléctrica, los embalses y el cambio climático, mantienen unas relaciones con distintos sentidos. La hidroelectricidad requiere embalses y estos producen gases con efecto invernadero. Para frenar el cabio climático, se promueven energías renovables y la hidroelectricidad lo es. Si las previsiones del cambio climático se cumplen, en el área mediterránea , disminuirá la posibilidad de agua con implicaciones para los embalses. Por otro lado esas previsiones supondrán cambios que, en el caso de los embalses, afectarán a la calidad de sus aguas y a las comunidades naturales. En este artículo se analizan estas relaciones, partiendo de una descripción de las funciones y posibilidades de la hidroelectricidad en el sistema energético español. Se concretan también los posibles efectos del cambio climático sobre los embalses y se analiza su presunta contribución al cambio climático. La conclusión es que no se puede generalizar sobre una contribución neta de los embalses al cambio climático, ni tampoco se puede afirmar que los embalses emiten más CO2 que los lagos naturales equivalentes o los lagos terrestres a los que sustituyen. Lo que sí que es cierto es que la energía hidroeléctrica está entre las de menos emisión de gases invernadero, cuando se compara con otras fuentes.

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