Abstract

El comienzo del siglo XXI está viendo la última crisis energética que por mor del cambio climático está teniendo un impacto social muy superior al de las precedentes. Por más que la actual coyuntura económica haya templado la escalada del precio del barril del petróleo (fue el 11 de julio de 2008 cuando alcanzó 147.25 dólares, su actual máximo) todo indica que tan pronto la economía recupere su pulso, el precio del petróleo registrará nuevos máximos y de nuevo la crisis energética volverá al primer plano de la actualidad. Una crisis que ha servido para evidenciar el enorme gasto de energía que el manejo sostenible del agua comporta, situando en la primera página de las agendas política y científica al binomio agua - energía. Un interés acrecentado por la doble interacción del binomio con el cambio climático. De una parte porque con el gasto energético aumenta la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y de otra porque según los pronósticos del Panel Intergubernamental para el estudio del Cambio Climático (IPCC) en muchas áreas geográficas de España, en especial la mediterránea, disminuirán las disponibilidades de recursos hídricos acentuándose el estrés que hoy ya sufren. De estas cuestiones, y de las dificultades que hay que superar para optimizar el uso de recursos tan estratégicos, sobre todo como consecuencia de la actual dispersión de competencias en materia de agua y energía, se ocupa este trabajo.

This content is only available as a PDF.