Abstract

Los embalses han sido considerados como sistemas emisores netos de carbono. Si bien es cierto que son sistemas forzados a descomponer toda la materia orgánica que queda cubierta por el agua tras la puesta en carga, esta fase inicial de maduración remite con los años hasta niveles de emisión de carbono similares a las de lagos de estado trófico equivalente. No todos los embalses tienen un comportamiento similar en el procesado de la materia orgánica carbonatada. El balance de carbono de un embalse no puede obviar la fracción de este elemento que queda retenido en los sedimentos. En el presente artículo se presenta el balance de carbono del embalse de Susqueda (ro Ter; NE España). Sus emisiones a la atmosfera representan menos del 0,3% del balance y son más de 7 veces menores que la cantidad de carbono retenido en el sedimento. La cantidad de carbono neta que retiene el embalse es algo superior a la que podría retener la vegetación mediterránea del ecosistema terrestre original que fue inundado con la construcción del embalse. La mayor parte del carbono que interviene en el balance procede de su cuenca tributaria. Al analizar la contribución de los embalses al cambio climático no puede obviarse que todo el carbono que interviene en el balance es ”actual"; es decir, carbono recientemente fijado y por tanto no supone un incremento cuantitativo neto de los gases invernadero en la atmosfera.

This content is only available as a PDF.