Abstract

La costa es un espacio de gran valor ambiental, que juega un importante papel socioeconómico como lugar de ocio por excelencia. Por ello merece la máxima protección, y su gestión debe asegurar su integridad física y su libre acceso y uso público por todos. De acuerdo con diversas recomendaciones internacionales, el litoral debe ser objeto de una gestión integral, realizada desde políticas estatales de alto nivel. Esta gestión debe integrar las distintas políticas sectoriales, y su ámbito debe tener en cuenta la realidad física del litoral, sin detenerse en la división administrativa o política del territorio. Los retos que plantea la erosión general de la costa en el mundo, exigen una nueva estrategia territorial en el litoral, que debe fundamentarse en dos aspectos. Primero, se trata de establecer mecanismos urbanísticos, financieros y fiscales, para favorecer que las inversiones a realizar en la costa se canalicen hacia la reubicación de edificaciones en terrenos situados más al interior. Y segundo, se trata de que las actuaciones para combatir la regresión de la costa, o para mantener la integridad de las playas y de otros espacios litorales, se realicen mediante técnicas de bajo impacto y costes de mantenimiento moderados.

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