Abstract

Desde 1975, unos 165 000 saharauis viven como refugiados en el desierto del Sahara cerca de Tindouf (Argelia). El agua disponible proviene de pozos profundos ubicados en algunos casos a decenas de kilómetros de distancia de los asentamientos de población, es tratada en plantas de ósmosis inversa y mediante cloración y, posteriormente, se distribuye mediante una red de grifos y camiones cisterna. La complejidad del sistema de abastecimiento y las condiciones extremas han obligado a la elaboración de un Plan de Seguridad del Agua con objeto de asegurar que el suministro ofrece una dotación suficiente y una calidad del agua adecuada. El plan sigue una metodología de evaluación de riesgos y establece mecanismos de control para minimizar su impacto, que se recogen en seis protocolos de actuación para las infraestructuras y el control de la calidad de agua. Como aportación novedosa la metodología desarrollada en los campamentos incorpora además de los tradicionales conceptos de calidad de agua, el análisis del volumen de agua suministrada, muy relacionada con algunas enfermedades hídricas. Desde finales de 2014, estos protocolos han comenzado a ser aplicados obteniéndose resultados que repercuten en la mejora de la calidad de vida de las personas refugiadas.

Since 1975, about 165,000 people from Western Sahara are living as refugees in the Sahara Desert near Tindouf (Algeria). Available water resources come from deep boreholes located up to tens of kilometers away from the settlements of the population, bulk water is treated in reverse osmosis plants and by chlorination systems and, after, distributed through a network of taps and water tankers. Water supply system complexity and extreme conditions force the elaboration of a Water Safety Plan, aiming to guarantee appropriate provision and quality of water. The plan follows a risk assessment methodology and establishes control mechanisms to minimize risk impacts, which are compiled in six action protocols for infrastructures and water quality monitoring. As a novel contribution, the proposed methodology developed in the refugee camps incorporates besides the conventional water quality assessment concepts, the analysis of the volume of supplied water, linked with some water-washed diseases. Since the end of 2014, those protocols have begun to be applied obtaining results that have a positive effect on the life quality of refugees.
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