Abstract

La erosión de sedimentos es un problema serio, con aproximadamente 75.000 millones de toneladas de suelo erosionadas anualmente en todo el mundo (Pimentel y Kounang, 1998). Aunque la erosión es un proceso natural, ésta puede acelerarse debido a la actividad humana y a los cambios en el uso de la tierra. El incremento de la erosión del suelo más allá de su umbral natural puede resultar en una degradación ambiental significativa y una disminución de la productividad económica. La implementación de leyes y prácticas de gestión de sedimentos es fundamental para disminuir significativamente la erosión del suelo y preservar los recursos ambientales. En los Estados Unidos, existe un sistema integral de leyes y regulaciones a nivel nacional, estatal, del condado y de ciudad que gobiernan la erosión y el control de sedimentos. Las leyes y los incentivos voluntarios descritos en nuestro trabajo han reducido significativamente los impactos negativos de los sedimentos transportados en las escorrentías urbanas y rurales, han reducido los contaminantes químicos y biológicos en los sedimentos transportados hacia los ecosistemas acuáticos y han mejorado la calidad del aire en varias ciudades con problemas de contaminación atmosférica. Tener un enfoque multifacético para monitorizar la erosión y mejorar la gestión del suelo es importante para un ambiente y una economía sanos y productivos.

Sediment erosion is a serious issue, with approximately 75 billion tons of soil is eroded annually around the world (Pimentel and Kounang, 1998). Although erosion is a natural process, it can accelerate due to human activity and land use changes. Increasing soil erosion beyond its natural threshold can result in significant environmental degradation and decreased economic productivity. Implementing sediment management laws and practices is critical to significantly decrease soil erosion and preserve environmental resources. In the United States, there is a comprehensive system of laws and regulations at national, state, county, and city level that govern erosion and sediment control. The laws and voluntary incentives outlined in our paper have significantly reduced the negative impacts of sediment carried in urban and storm-generated runoff, have reduced chemical and biological pollutants in sediment transported in aquatic ecosystems, and have improved the air quality in several cities with air pollution problems. Having a multi-faceted approach to monitoring erosion and improving soil management is important for a healthy, productive environment and economy.
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