Abstract

La Cuenca del Segura se caracteriza por su relativa escasez en recursos hídricos y por la irregularidad de los mismos, características a las que se ha adaptado el regadío tradicional. A lo largo de todo este siglo se han sucedido iniciativas hidráulicas para aumentar los recursos hídricos y eliminar su carácter fluctuante, entre ellas destacan la construcción de embalses y el Trasvase Tajo- Segura. A pesar de estas iniciativas, la situación deficitaria de la cuenca es actualmente mucho más grave que la existente inicialmente. De hecho, tales obras hidráulicas y sobre todo el Trasvase Tajo-Segura, han contribuido a generar una sequía estructural creciente y a aumentar los riesgos de desertificación a través de la creación de grandes expectativas y de la expansión de la demanda agraria, en duro contraste con los recursos realmente disponibles. El Plan Hidrológico de la Cuenca del Segura supone en este sentido una nueva huida hacia adelante. La expansión del regadío, que continúa en la actualidad, conlleva importantes costes sociales y ambientales, como el agotamiento de aguas de reserva y la ocupación de hábitats de gran interés ecológico. Urge por ello una profunda auditoría social, ambiental y económica del regadío en la Cuenca del Segura.

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